Para obtener una vegetación densa y saludable, no hay mas remedio
que el suministrarle aquellos elementos que ésta precisa para completar
su alimentación. Este, y no otro, es el objetivo de los abonos
o fertilizantes.
En general se puede definir un abono como un conjunto de sustancias
químicas, minerales u orgánicas, que contienen uno o varios
de los elementos nutritivos que necesitan las plantas, en la cantidad
correcta y en una forma que sea asimilable por ellas.
En las siguientes líneas veremos un ligero resumen acerca de
cada uno de aquellos elementos que influyen en el desarrollo de las plantas
y que se pueden incluir dentro de la definición de "abono".
NOTA: Factores tan importantes como: temperatura, luz, fuentes
de carbono, genética, medio ambiente, etc. no estarán incluidos
en este trabajo.
Desde el punto de vista de las plantas, dada la gran influencia que
tienen en su desarrollo, hay tres elementos principales que constituyen
la base de las diferentes clases de abonos : el nitrógeno "N",
el fósforo "P" y el potasio "K". De éstos,
el nitrógeno y el fósforo pueden representar un problema
por exceso para las plantas acuáticas en un medio cerrado con muchos
animales, como por ejemplo en un acuario.
EL NITRÓGENO Y LOS ABONOS NITROGENADOS
Uno de los elementos más importantes para todos los seres vivos
(sin excepciones) es el "nitrógeno". En estado puro (como
N2) es un gas, inerte, inodoro e insípido. Aproximadamente el 80%
del aire que nos rodea está formado por este gas, aunque en este
estado no resulta asimilable por los seres vivos, a excepción de
algunos microorganismos. Para que las plantas puedan aprovecharlo debe
hallarse formando compuestos a base de combinación con otros elementos.
NOTA: En la naturaleza el nitrógeno pasa por diferentes
estados y combinaciones en un ciclo que, finalmente, se cierra.
En las plantas el nitrógeno está presente en la composición
de numerosas sustancias orgánicas tales como proteínas,
clorofila, aminoácidos, ácidos nucleicos, etc, sustancias
que son la base de los procesos que controlan el desarrollo, el crecimiento
y la multiplicación de las mismas. Resulta, por lo tanto, evidente
la importancia de este elemento para la vida vegetal.
Un suministro adecuado de nitrógeno a las plantas favorecerá:
-
un crecimiento mas rápido
-
el desarrollo de una coloración verde intensa en las hojas
-
la robustez de los ejemplares, mejorando su calidad
-
el aumento en la proliferación de hojas y brotes
El nitrógeno es absorbido por las plantas principalmente bajo
dos formas:
a) como nitrato (NO3-), que es el producto final del ciclo biológico
(aeróbico) en los acuarios, y en la naturaleza se halla formando
parte de todas las sales del ácido nítrico como puden ser
los nitratos: sódico, potásico, cálcico, etc.
b) como amonio (NH4+). Las plantas también pueden aprovechar
el nitrógeno de los iones amonio que se hallan bajo la forma de
sales amoniacales y del amoníaco disuelto en agua a pH < 7 .
Deficiencias de nitrógeno: En un acuario poblado con seres vivos
es prácticamente imposible llegar a observar algún síntoma
de carencia de este elemento, pero donde sí pueden producirse estos
síntomas es en los cultivos masivos industriales de plantas acuáticas.
Aunque raras veces, en algunas plantas de importación (o de invernaderos
nacionales) puede observarse que han sufrido la carencia de este elemento
(en su mayoría, son plantas de cultivo emergido).
Los síntomas de una insuficiencia de nitrógeno pueden
variar según la especie y el género, pero, en general, los
signos externos más característicos que podremos apreciar
serán:
-
una reducción en el crecimiento.
-
un debilitamiento generalizado del color verde.
-
un amarilleo que comienza en las hojas inferiores más viejas
de la planta y que, por lo general, avanza desde el ápice hacia
la base, llegando a producir la muerte de los tejidos y la caída
de las hojas.
En aquellos cultivos que necesiten un aporte de este elemento, lo mas
fácil es el añadido de nitratos, sódico o amónico,
urea, amoníaco anhidro, etc, teniendo siempre bajo control el parámetro
de pH.
En el caso de las plantas acuáticas, éstas han desarrollado
sistemas con los que pueden satisfacer sus necesidades de nitrógeno
extrayéndolo de un medio en que apenas hay nitratos y la concentración
de iones amonio es insignificante (aproximadamente 0,03 mg/l en el sudeste
asiático). Estas plantas, al llegar a un acuario, se encontrarán
con unas concentraciones exageradamente superiores a las que están
acostumbradas y no todas ellas podrán sobrevivir en un medio tan
rico en este nutriente, por ser este un factor que posiblemente impedirá
la absorción de otros elementos.
Es importante recalcar que, para un acuario, las palabras "aportación
correcta" en cuanto a los elementos nitrogenados (y fosforados),
significan reducirlos a niveles mínimos por el método que
sea, por ejemplo efectuando cambios parciales de agua con la máxima
frecuencia posible.
NOTA: Los niveles permitidos de elementos nitrogenados y fosfatados
en el agua potable son exageradamente altos para un acuario, por lo que
los aficionados de algunas zonas geográficas (por ejemplo Alemania)
no pueden utilizar el agua de grifo en sus acuarios sin un tratamiento
previo.
Niveles permitidos para consumo humano:
Fosfatos PO4: 6,7 mg/l.
Amonio NH4: 0,5 mg/l.
Nitritos NO2: 0,1 mg/l.
Nitratos NO3: 50,0 mg/l.
Niveles existentes en la zona de origen de las plantas (por ej. zona
de plantas asiáticas):
Fosfatos PO4 < 0,01 mg/l.
Amonio NH4 < 0,01 mg/l.
Nitritos NO2 0,00 mg/l.
Nitratos NO3 0,00 mg/l.

EL FÓSFORO Y LOS ABONOS FOSFÓRICOS
En la naturaleza el fósforo no se encuentra en estado puro, sino
en forma de diferentes compuestos como resultado de su combinación
con otros elementos. Aunque estos son muy numerosos, es de destacar que
en la mayoría de ellos se encuentra como fosfato.
El fósforo, como el nitrógeno, también cumple un
ciclo en la naturaleza formando parte de diversos compuestos, orgánicos
e inorgánicos, pero con la diferencia que este ciclo no se cierra
ya que existen fases en las que el fósforo queda fijado de forma
definitiva y, por lo tanto, se pierde.
El ácido fosfórico (PO4H3), uno de los compuestos más
importantes del fósforo, da lugar a tres iones o radicales diferentes,
que a su vez producen otras tantas clases de sales (fosfatos).
-
Fosfato monobásico o diácido (PO4H2-).
-
Fosfato dibásico o monoácido (PO4H2-).
-
Fosfato tribásico (PO43-).
La presencia del fósforo es imprescindible en las plantas ya
que participa activamente en todos los procesos de desarrollo, crecimiento
y multiplicación. Forma parte de los ácidos nucleicos, los
fosfolípidos y otros compuestos que llevan a cabo funciones tan
importantes como la recepción, reserva y trasmisión de la
energía que las plantas absorben de las fuentes luminosas (sol,
lámparas especiales, etc).
Los efectos mas notables que se atribuyen al fósforo son:
-
Estimular un desarrollo precoz de la raíz y del crecimiento
de la planta.
-
El desarrollo rápido y vigoroso de las plantas jóvenes.
-
Aumentar la resistencia de las plantas ante condiciones desfavorables.
-
Acelerar la floración y la fructificación (interesante
para quienes quieran multiplicarlas por reproducción sexual).
Teniendo en cuenta las variaciones naturales que puede haber entre diferentes
especies de plantas, los signos más característicos y generales
de una deficiencia de fósforo son los siguientes:
a)- La planta presenta un tamaño reducido. Hay un evidente retraso
en el desarrollo y la maduración.
b)- Las hojas adquieren un color verde muy fuerte y, en ocasiones, puede
llegar a aparecer un tono púrpura en diferentes partes de las hojas,
en el tallo y en las ramas.
Formas asimilables : Como ya hemos mencionado, el fosfato puede presentarse
bajo tres formas iónicas distintas, de ellas la mas aprovechable
por las plantas es el fosfato monobásico ( PO4H2-) , el fosfato
dibásico ( PO4H2-) también es asimilable aunque no tanto
como el monobásico, y el fosfato tribásico (PO43-) está
prácticamente fuera del alcance de las plantas.
Distintos factores tales como el pH, la presencia de calcio o la de
otros elementos tienen influencia en la transformación de los fosfatos
entre las formas asimilables, poco asimilables, y no asimilables.
En un acuario, el nivel adecuado de fosfatos para las plantas acuáticas
puede variar entre 0,01 a 0,5 mg/l.
NOTA: hay que tener en cuenta que tanto los nitratos como los
fosfatos son los dos elementos favoritos de muchas algas, tan indeseables
para un aficionado en acuariofilia. Por esto es que el mantener estos
elementos en un nivel mínimo, además de ser algo que nuestros
peces agradecerán, nos ayudará a combatir la presencia de
algas. 
EL POTASIO Y LOS ABONOS POTÁSICOS
El tercer elemento que las plantas necesitan en gran cantidad es el
potasio, y, al igual que los anteriores, deberá estar bajo la forma
de sales, combinado con otros elementos, para poder ser utilizado por
las plantas.
Al contrario que en el caso del nitrógeno o el fósforo,
el potasio no es utilizado en la formación de moléculas
más complejas, sino que se encuentra normalmente disuelto en los
líquidos celulares de las plantas en la misma forma iónica
en que fue absorbido (K+) sin sufrir modificaciones.
El potasio, por regla general, es un elemento que no se encuentra a
niveles significativos en el suministro de agua potable, y tampoco hay
un aportación natural (como en el caso del nitrógeno y/o
fósforo) dentro de un acuario (excepto en el caso de que hubiera
hojas muertas y cadáveres, pero éstos, naturalmente, enseguida
serían extraídos por el aficionado con el fin de evitar
el aumento de materia orgánica en descomposición). Por esto
es muy normal que aquellos acuarios que no reciban un aporte de este elemento
de manera continua, sufran un déficit del mismo.
Algunas de las funciones que realiza el potasio en las plantas se hallan
relacionadas con:
-
La transformación del nitrógeno en los procesos metabólicos.
-
La producción y transporte de distintos azúcares
dentro del organismo vegetal.
-
El proceso respiratorio, etc.
Los síntomas más visibles de la deficiencia de potasio
en las plantas son:
-
Una reducción considerable del crecimiento.
-
Los márgenes de las hojas se amarillean, pudiendo llegar
a secarse. En algunos casos también puede aparecer un
moteado en las hojas.
-
Aparición de tallos débiles y, en general, hay una
menor resistencia y vigor en toda la planta.
-
Debilidad en la floración.
En general, los síntomas varían según el género
y la especie vegetal, apareciendo primero en las hojas más desarrolladas.
NOTA: Cuando aparecen los síntomas de deficiencia, eso
significa que la falta de potasio ya es muy grave, por lo que no es muy
fácil la salvación de la planta.
El potasio puede estar presente en forma sólida en el substrato,
ya que es componente de muchos minerales, de los cuales los mas habituales
son: mica, feldespato, arcillas, etc. Este potasio no puede ser utilizado
por las plantas hasta que no sea liberado, o sea hasta que los minerales
no se hayan descompuesto por la acción del tiempo.
El potasio también puede estar disuelto, o sea estar en solución
en el agua que rodea a la planta, por ejemplo en forma de cloruro de potasio.
Lo que en realidad ocurre es que se produce un continuo intercambio entre
el potasio en forma iónica que está ligado a la superficie
de ciertos substratos, como arcillas y humus, y el que está en
solución. De esta forma, a medida que se va agotando el potasio
en solución, es repuesto por el potasio ligado al substrato. Cuando,
por el contrario, añadimos potasio a la solución, este aumento
es absorbido por el substrato. Dicho de otra forma, el substrato (formado
por arcilla o turba) actúa como almacén de potasio que la
planta puede utilizar (la arcilla también puede almacenar otros
materiales). De esto puede deducirse la importancia de un substrato adecuado
y equilibrado para un aficionado que desee mantener correctamente a sus
plantas.
Debido a la importancia que tiene el potasio y a su muy probable escasez
en un medio cerrado como es un acuario, es que los fabricantes de abonos
para acuarios lo tienen en cuenta (o deberían tenerlo en cuenta).
Para un acuario las fuentes de aportación de potasio pueden ser
la arcilla o la turba, y para reponer el potasio consumido por las plantas
con el correr del tiempo se pueden utilizar sales de potasio, siendo la
mejor y mas segura el cloruro de potasio.
Si bien la industria acuariófila ofrece en el mercado una serie
de abonos equilibrados, puede haber aficionados que tengan su propia "receta",
y a ellos debo decir que ,según análisis de las aguas de
origen de la mayoría de las plantas acuáticas, una concentración
de potasio estable y continua entre 1 y 2 mg/l, es la mas adecuada. 
ELEMENTOS SECUNDARIOS Y OLIGOELEMENTOS
Actualmente, gracias a los análisis e investigaciones específicas,
sabemos que todos los elementos nutritivos, tanto los anteriormente mencionados,
como otros, por ejemplo : calcio, magnesio, azufre, hierro, manganeso,
cobre, molibdeno, boro, cloro,etc., son igualmente necesarios para todas
las plantas. La única diferencia entre ellos estriba en la cantidad
en que son necesarios, ya que unos son requeridos en cantidades mayores
que otros. Lógicamente, quien desee tener sus plantas en perfecto
estado, debe controlar todos estos elementos (junto a otros factores como
: luz, temperatura, CO2, etc.), bien con su experiencia y su habilidad,
o bien confiando en una marca comercial que ofrezca todo esto en unos
paquetes equilibrados.
NOTA: El aficionado deberá elegir una marca comercial
determinada, según su criterio y gusto, y usar todos los abonos
de la misma gama que este fabricante aconseje. La razón de que
el abono completo esté repartido se debe a que hay sustancias químicas
que no pueden guardarse en un mismo envase y, por ejemplo, una marca puede
ofrecer un granulado para el suelo, unas pastillas y luego un líquido
que aporta el resto para cubrir las necesidades de las plantas. Asimismo,
otro fabricante puede ofrecer una mezcla de elementos en forma de sales
sólidas y un líquido para complementar el abono. Es por
esto que una pastilla de una marca, con una sal de otra marca y un líquido
de una tercera no necesariamente van a complementarse entre sí,
y aún más, aunque sucede en raras ocasiones, la mezcla puede
ser perjudicial por una interacción de sus componentes.
ELEMENTOS SECUNDARIOS
CALCIO -- En la práctica es muy raro encontrar deficiencia
de calcio en aguas neutras y/o alcalinas. Sin embargo, esta carencia suele
ser habitual en aguas ácidas.
La falta o escasez de calcio se advierte preferentemente en las partes
más jóvenes de la planta, ya que estas retrasan su desarrollo,
llegando incluso a paralizarlo. Puede verse como la planta pierde vigor
y su tallo se debilita, mostrando unas raíces cortas y divididas.
Hay que señalar que una deficiencia de calcio también altera
la absorción de otros elementos, ya que éste cumple un papel
muy importante en el funcionamiento de las raíces.
NOTA: Los abonos que se ofrecen para acuariofilia, por regla
general, no deben tener calcio ni magnesio, pues estos son responsables
de la dureza del agua. El aficionado, ajustando el importante parámetro
de GH (grado de dureza), ajustará automáticamente el contenido
de calcio y/o magnesio según las condiciones que sean óptimas
para su acuario.
Cualquier material que contenga calcio puede servirnos para aumentar
el nivel de calcio en el agua y/o en el substrato, como por ej, yeso (sulfato
de calcio), coral machacado, piedra de mármol, carbonato de calcio,
etc.
MAGNESIO -- Este elemento puede llegar a ser deficitario en aquellos
acuarios de aficionados que viven en zonas con aguas muy blandas y que
solo emplean carbonatos y/o bicarbonatos de sodio y/o calcio para corregir
la dureza del agua.
El magnesio es un importante componente de la clorofila (es a la clorofila
lo que el hierro a la hemoglobina de la sangre) y es por ello que, cuando
escasea, la cantidad de clorofila se reduce con la consiguiente desaparición
del color verde típico que produce esta sustancia (en algunas ocasiones
se puede observar una coloración verde pálido, casi amarillo,
en los tejidos situados entre los nervios de las hojas). Además
de esto, su carencia acarrea otros perjuicios generales.
Teniendo siempre en cuenta el grado de dureza del agua, se puede prevenir
su escasez usando sulfato de magnesio, carbonato de magnesio, etc. La
aportación de una pequeña cantidad de "dolomita"
al substrato puede garantizar la presencia de este elemento durante un
período mas o menos largo (dependiendo del pH).
AZUFRE La carencia de azufre presenta, entre otros, los siguientes
signos de deficiencia:
-
Un color verde amarillento en las hojas jóvenes y especialmente
en los nervios (no debe confundirse con el color verde amarillento
de los tejidos entre los nervios que caracteriza la carencia de magnesio).
-
El crecimiento se hace lento y débil.
-
Los tallos son cortos y pobres.
En un acuario en que la dureza está bajo control, los "sulfatos"
suministran el azufre necesario. En las raras ocasiones en que se produzca
un déficit, es fácil solucionarlo con un producto tan simple
como el yeso (sulfato de calcio).
NOTA : El límite permitido para la concentración de sulfatos
en el suministro de agua del grifo es excesivamente alto (240 mg/l.) ya
que la mayoría de las plantas prefieren niveles mucho mas bajos
y pueden conformarse perfectamente con una concentración aproximada
de solo 1 mg/l.
OLIGOELEMENTOS
Los oligoelementos, también llamados elementos traza, son tan
importantes como los demás elementos nutritivos y su falta
o escasez afecta seriamente el desarrollo de las plantas. Por lo general
puede presentarse la carencia de uno o varios de ellos, pero muy raramente
de todos.
En la mayoría de los casos, con una adecuada corrección
de parámetros comunes como la dureza, el pH, la salinidad y efectuando
cambios parciales de agua para corregir el nivel de concentración
de materia orgánica, estamos cubriendo la mayor parte de las necesidades
de las plantas.
NOTA : Según datos aportados por el Canal de Isabel II,
el agua por ellos suministrada contiene :
Sulfatos
10,0 - 20,0 mg/l
Calcio
10,0 - 15,0 mg/l
Magnesio
1,0 - 3,0 mg/l
Sodio
3,0 - 10,0 mg/l
Potasio
0,5 - 3,0 mg/l
Aluminio
0,1 - 0,2 mg/l
Hierro
<0,01 mg/l
Manganeso
<0,01 mg/l
Boro
<100 µg/l
Cobre
1,0 - 5,0 µg/l
Zinc
1,0 - 5,0 µg/l
Níquel
1,0 - 10,0 µg/l
Bario
0,0 - 10,0 µg/l
Si esto no fuese suficiente, deberemos recurrir a un abono y aplicar
el producto en la forma mas asimilable por nuestras plantas y en la dosis
correcta, ya que muchos de estos elementos, utilizados en exceso, pueden
ser tóxicos tanto para los peces como para las plantas por lo que
deben aplicarse con la máxima precaución.
Pese a que lo mas correcto sería añadir solo el elemento
que hace falta y en su justa dosis, de momento no existen tests individuales
para cada uno de los oligoelementos al nivel de nuestro hobby, por lo
que para un aficionado lo mejor será el empleo de abonos completos
que contengan todos los elementos nutritivos en concentraciones equilibradas
y formuladas para acuarios.
El importante papel que juegan los oligoelementos en la vida vegetal
fue descubierto hace relativamente poco tiempo, de modo que no hay que
extrañarse si vemos que un autor señala entre ellos solo
al hierro y al manganeso, y que otro presenta una lista mas larga de 5
o 6 elementos. Actualmente se conocen 13 elementos que intervienen en
los procesos metabólicos de plantas y algas y estos son : Hierro
"Fe", Manganeso "Mn", Cobre "Cu", Cinc "Zn",
Litio "Li", Cobalto "Co", Níquel "Ni",
Titanio "Ti", Estaño "Sn", Molibdeno "Mo",
Boro "B", Aluminio "Al", Iodo "I". Como
se sigue investigando sobre el tema, no sería de extrañar
que dentro de unos años podamos ver una ampliación de esta
lista.
A continuación intentaremos conocer un poco mejor a algunos de
ellos.
HIERRO-- Es un elemento nutritivo que interviene activamente
en la formación de la clorofila y otras funciones vegetales. Algunos
autores, por su importancia y su mas alto requerimiento dentro de los
oligoelementos, prefieren clasificarlo dentro de los nutrientes principales
y es por esto que muchas veces veremos que se habla de "hierro y
oligoelementos". Tanto en acuariofilia como en agricultura su carencia
ha causado enormes problemas, ya sea por su falta o por no estar presente
bajo una forma asimilable por las plantas.
La escasez de hierro se manifiesta por medio de la "clorosis",
es decir, que las hojas amarillean entre los nervios, más tarde
toda la hoja, incluso los nervios, tendrá un aspecto vítreo
y frágil. Los síntomas aparecen primero en las hojas jóvenes,
ya que el hierro está inmóvil dentro de la planta y no puede
pasar de las hojas mas viejas a las nuevas. En un acuario, las plantas
de crecimiento rápido como Vallisneria, Sagittaria, Elodea densa,
etc., se verán afectadas por la carencia de hierro antes que las
plantas de crecimiento mas lento.
NOTA : Los síntomas de déficit de manganeso en
su primera fase son iguales a los de carencia de hierro, sin embargo,
la carencia de manganeso no afectará a los nervios, que permanecerán
verdes. Por esto, y debido a que su semejanza con una variedad de abeto,
se la conoce vulgarmente como la "Enfermedad de los árboles
de Navidad".
Es muy curioso que el problema de carencia de hierro en acuariofilia
sea un hecho reciente, justo desde que el aficionado dejó a un
lado el antiguo acuario con armazón de hierro sustituyéndolo
por cristales unidos con silicona. A pesar de todo el cuidado que ponía
el aficionado, con esas armazones de hierro y accesorios metálicos,
se introducían pequeñas cantidades de hierro en el acuario,
donde se oxidaba. El hierro bajo la forma de hidróxido férrico
es insoluble en agua y no está al alcance de las plantas, pero
a lo largo de tiempo y por la acción de ciertos microorganismos
¡ podía solubilizarse formando parte de quelatos orgánicos
y ser asimilado por las plantas !. De esta forma es que antiguamente era
muy raro observar síntomas de carencia de hierro, pero no era extraño
ver peces con síntomas de intoxicación.
El hierro asimilable por las plantas es el "hierro bivalente"
(Fe2+), pero en un medio oxidante como el acuario se transforma inmediatamente
a "hierro trivalente" (Fe3+), que rápidamente precipita
como hidróxido férrico que se deposita en el substrato por
lo que pierde su valor como nutriente para la planta (solo hay muy pocas
plantas que, por medio de ácidos orgánicos producidos por
las raíces - y que quizás tengan propiedades quelantes -,
son capaces de aprovechar el hierro insolubilizado como hidróxido).
En muchas ocasiones el añadir abonos con hierro a un acuario
no soluciona el problema de carencia del mismo y las causas mas comunes
son:
-
Un pH muy alto, ya que en un medio muy alcalino el hierro está
fuertemente inmovilizado.
-
La presencia de otros elementos como el cinc, el cobre o el manganeso,
que, en exceso, afectan la asimilación del hierro.
-
Un potencial Redox muy alto, con el que el hierro se oxida rápidamente
transformándose en hidróxido insoluble.
A partir de la segunda mitad del siglo veinte se descubrió que
el hierro trivalente bajo la forma de quelatos (en griego "quelato"
significa "pinza") es aprovechable por las plantas y bastante
estable ante las reacciones biológicas y químicas del medio.
El mas común de los agentes quelantes es el "EDTA",
siglas del ácido etilen diamino tetra acético, que con el
hierro forma el quelato de hierro "EDTA-Fe".
Actualmente el EDTA-Fe es la forma de hierro mas usada, tanto en los
abonos para acuarios de agua dulce como en la agricultura, para suministrar
el hierro asimilable por las plantas.
El EDTA de hierro es mas estable en un medio ligeramente ácido
o en el entorno de la neutralidad. La presencia de calcio en concentraciones
elevadas (ligada a un pH alto) provocará el desplazamiento del
hierro por el calcio en el quelato, anulando la función de este
producto ya que el Fe3+ liberado precipitará inmediatamente como
hidróxido.
La dosis de hierro debe estar bien controlada mediante un test específico,
ya que en concentraciones superiores a 2 ppm. es tóxico para los
peces y hasta para muchas especies de plantas. Una concentración
de 0,5 a 1 ppm. (mg/l) estaría dentro de los márgenes de
seguridad permitidos.
NOTA: Hay algunos peces que son mas delicados y exigen una concentración
de hierro mas baja, por ejemplo de 0,25 mg/l.
MANGANESO-- Este elemento suele faltar muy a menudo en acuarios
con substratos no abonados (solo gravilla de sílice), y con un
mantenimiento insuficiente, aunque casi siempre el aficionado confunde
los síntomas con la carencia de otros elementos, probablemente
con el déficit de hierro. El Manganeso es bastante tóxico,
de modo que solo se lo debe usar con máxima precaución.
Las plantas lo absorben, tanto por la raíz como por las hojas,
en forma de ión Mn++ . Este elemento es bastante inmóvil
dentro de la planta, y su deficiencia se mostrará mediante la aparición
(bien marcada) de un color amarillo o amarillo rojizo en los espacios
entre los nervios de las hojas, los cuales permanecerán verdes.
También pueden aparecer puntos necróticos (tejidos muertos).
En ocasiones, la causa de su carencia en la planta puede deberse a un
pH alto, aunque también puede producirse por un exceso de materia
orgánica y oxidación bacteriana. Como en el caso de hierro,
si la causa del déficit es un pH excesivo, lo mejor será
intentar rebajarlo (teniendo en cuenta siempre las necesidades de los
peces que están en el acuario).
La concentración adecuada de este elemento está entre
0,05 a 0,5 ppm (mg/l), y se puede suministrar en forma de sal, como cloruro
o sulfato de manganeso, o, aún mejor, en forma de quelato de manganeso.
CINC-- Este metal es requerido por los vegetales en cantidades
muy pequeñas y, así como el hierro, cobre y manganeso, interviene
como activador en algunos procesos metabólicos importantes de la
planta. El cinc influye especialmente en la formación de sustancias
de crecimiento.
Los síntomas más característicos de la deficiencia
de cinc son:
-
Hay una reducción en el crecimiento, las hojas terminales
se hacen más pequeñas y las yemas muestran un escaso
vigor.
-
Aparecen hojas con manchas amarillas y zonas necróticas (muertas).
-
La distancia entre los nudos se hace mas corta.
-
En casos graves ya no pueden formarse las semillas.
En el caso del cinc también sucede que un pH alto puede reducir
considerablemente su cantidad en forma asimilable. El exceso de materia
orgánica y la acción de diversos microorganismos también
pueden ser causa de una carencia de cinc asimilable por las plantas.
Este oligoelemento es también bastante tóxico tanto para
los peces como para las plantas, de modo que debe dosificarse con máxima
precaución. Una dosis menor de 0,05 ppm es segura y suficiente.
NOTA: El cinc en dosis de 0,1 a 2 mg/l. es tóxico, pero
en ciertas ocasiones es usado (como el cobre) como tratamiento contra
algunos parásitos externos, lógicamente se aplica bajo ciertas
condiciones y durante un tiempo limitado.
COBRE-- El cobre, pese a ser extremadamente tóxico cuando
se halla en exceso, es un elemento esencial para ciertas transformaciones
que se llevan a cabo en la planta. Es absorbido en forma de ión
Cu++ tanto por las raíces como por las hojas y presenta poca movilidad
dentro de la planta.
Los síntomas de deficiencia varían mucho según
las especies vegetales y son bastante difíciles de determinar si
no es mediante análisis. Las causas de esta deficiencia son, fundamentalmente,
las ya mencionadas en los casos del Mn, Fe y Zn.
Una concentración de cobre suficiente y segura está entre
0,01 y 0,05 mg/l, y se puede alcanzar utilizando una sal como sulfato
de cobre, sin embargo lo mejor es emplear quelatos de cobre.
MOLIBDENO-- Este elemento puede ser asimilado por las plantas
bajo la forma de anión molibdato (MoO43-). Las necesidades de las
plantas con respecto a él son muy pequeñas, y ya en cantidades
ínfimas resulta tóxico, por lo que es necesario tener precaución
en su uso. Es venenoso para los peces.
A pesar de todo el molibdeno es imprescindible para la utilización
del nitrógeno que absorbe la planta. Las plantas con escasez de
molibdeno aparecen amarillentas, como si padeciesen falta de nitrógeno.
Al contrario que los oligoelementos que hemos visto anteriormente, el
molibdeno escasea principalmente en medios ácidos. Para su corrección
basta un ajuste del pH y el posterior agregado de molibdato sódico,
con la precaución de que la concentración del producto activo
no sobrepase de 1 ppb (partes por billón).
BORO-- La escasez de este elemento es muy habitual en los acuarios
cuando estos no tienen un aporte exterior por medio de los suplementos
especialmente formulados para plantas de acuario. Las distintas variedades
de plantas tienen diferentes exigencias para este elemento.
La falta de boro se manifiesta, generalmente, por una paralización
del crecimiento. Las hojas más jóvenes dejan de crecer y
se secan, así como la yema terminal o punto vegetativo. La planta
adquiere un aspecto general arrosetado y, en algunas especies, afecta
a la raíz, que se pudre (sobre todo los bulbos).
Para rectificar (añadir) este oligoelemento se utiliza bórax,
o ácido bórico, teniendo en cuenta que su concentración
en el agua del acuario quede entre 10 y 20 ppb (partes por billón).
CLORO-- A pesar de que el cloro es otro de los elementos esenciales
que las plantas necesitan (y que toman de los cloruros), en ningún
libro relacionado con las plantas le dan importancia a su déficit
ya que en la práctica solo en el caso de usar agua destilada y
un substrato inerte se podría dar el caso de una deficiencia de
cloruros.
En realidad, en un acuario lo que debemos tener en cuenta con respecto
al cloro es evitar que la concentración de sal (cloruro de sodio)
supere el nivel que pueda soportar cada especie vegetal.
NOTA IMPORTANTE: Los síntomas de deficiencia o carencia
de un elemento pueden ser los indicios más claros de una necesidad,
sin embargo es preciso tener en cuenta que, en general, primero aparecen
los síntomas relacionados con la carencia de un elemento cuyo déficit
es el más grave. Por esto es que, frecuentemente, una vez corregida
esta deficiencia, aparezcan luego los síntomas de carencia de otro/
s elemento/ s. 
Por: Faramarz Hayrapetian
Armenio, ingeniero industrial de profesión y aficionado a la acuariofilia
desde 1972 siguiendo las pautas de las escuelas de acuariofilia de Moscú
y Londres.
Desde el año 1992 ha ocupado diversos cargos en la Junta Directiva
de la A.E.A. y ha sido consultor de acuariofilia de una marca comercial.
Es autor de numerosos artículos publicados en diversas revistas
de acuariofilia. Miembro del equipo de redacción de publicaciones
acuariófilas y en la actualidad responsable de dos tiendas especializadas
en Madrid.
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